Hoy pensé marcar mi piel por siempre. De pronto apareció,inmemorial e inolvidable, eso que yo quise tener escrito sobre la carne, y que por si mismo deseaba ser escrito sobre la conciencia:
Y voy andando a caballo en mi muerte
voy pegado a mi muerte como un pajaro al cielo
como una flecha en el árbol que crece
como el nombre en la carta que envío
Voy pegado a mi muerte
voy por la vida pegado a mi muerte
apoyado en el bastón de mi esqueleto.
Y bien, fue una revelación que devino en reflexión, pensamiento, duda y otras variaciones sobre el mismo tema. Un poco más tarde, en el camino, como siempre, encontré, entre las yerbas tirado, un diablito negro rodeado de maldades. Yo, que no deseaba ofender a nadie, y mucho menos al signo repentino, lo guarde en mis alforjas y seguí caminando.
Y ahora, aquí, unas horas despues, estoy tentado a vender mi alma, que aún afortunadamente no tiene un precio definido. Creo que mi pago sería más grato si fuera sorprendente, asi que tal vez pida un hondisimo cheque en blanco, de plastico para mayor diversión. Sólo tengo que firmar cuatro veces La Palabra, ya saben cual, sobre mi pecho para que el trato se haga efectivo... Pero yo, como ojalá sepan quién, pienso:
Sea Satán sea Dios o ambos sean miedo, nocturna ignorancia, lo mismo da. Que sea la via lactea o una proceción que asciende en pos de la verdad: HOY ME ES IGUAL



