Duró dos segundos.
En el primero se escuchó un crujir quejido de astillas.
En el siguiente, durante todo el tiempo que tarda en pasar un segundo, el sueño se vino abajo, grano a grano, uno por uno.
Aquella misma imposibilidad de volver a poseer el objeto que ha sucitado la percepción. El intelecto activo ejerce sobre el fantasma del objeto el acto de abstracción y ofrece la species impressa al intelecto pasivo, pero éste no podrá nunca volver a poseer el objeto originario como no sea en la forma de la reflexio ad phantasmata.
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