Quiero irme a la cama con dos horas. Pensé que con una sería suficiente, pero no sé cómo podría satisfacerme si sólo estuviera envuelto por una hora, si sólo una hora me dejara acariciarla, si sólo una hora pasara completita por mí. Una hora... tan sencillo... Dos sería mejor; y luego abandonarme por completo. Sí, que sean dos horas de minutos rizados y ojos inteligentes, y cada una con dos momentos hermosísimos: acogedores o desafiantes, poco importa; pero magníficos.

