7.20.2005
7.19.2005
Quien más, quien menos, todos tienen dos astutos planes en algún recóndito rincón oscuro de su mente.
>>El primero de éstos (no se esfuerce usted en negarlo, al fin ya sabe que por aquí no pasa nadie) programa con liberalidad algunos gastos fundamentales que deben hacerse inmediatamente después, o a la brevedad posible, de ganar la lotería, asaltar un banco, heredar de la familia, cobrar el seguro por la vida de la familia, pegarle al gordo, hacer el negocio de su vida, hacerla de a capo cabrón, llegar a presidente, recibir la merecida bendición de dios, regentear una cadena de burdeles, tener el 51% del paquete accionario, entrar en la high a suerte de cónyuge. Pero como tales gastos urgentes son tan particulares como diversos, ahorrémonos, por economía, los ejemplos.
>>El segundo plan (tal vez tenga que hacer un esfuerzo esta vez para recordarlo, pero tómese su tiempo, que tampoco pasa por aquí a menudo) se trata de fundamentar una ideología redentora, de erradicar el hambre en el mundo, de liberar de la tiranía a los pueblos, de abolir la democracia, de limpiar el aire (suelo o agua), de salvar a los pandas, de ayudar a los niños a salir de la calle, de sacar de la calle a los niños, de empezar una revolución y terminarla, de delinear la educación perfecta para la humanidad, de salvar a los tarahumaras, de acabar con la inseguridad, de alcanzar la libertad de la información, la gratuidad de los servicios básicos, o el acceso universal y permanente a los placeres más particulares.
>>El primero de éstos (no se esfuerce usted en negarlo, al fin ya sabe que por aquí no pasa nadie) programa con liberalidad algunos gastos fundamentales que deben hacerse inmediatamente después, o a la brevedad posible, de ganar la lotería, asaltar un banco, heredar de la familia, cobrar el seguro por la vida de la familia, pegarle al gordo, hacer el negocio de su vida, hacerla de a capo cabrón, llegar a presidente, recibir la merecida bendición de dios, regentear una cadena de burdeles, tener el 51% del paquete accionario, entrar en la high a suerte de cónyuge. Pero como tales gastos urgentes son tan particulares como diversos, ahorrémonos, por economía, los ejemplos.
>>El segundo plan (tal vez tenga que hacer un esfuerzo esta vez para recordarlo, pero tómese su tiempo, que tampoco pasa por aquí a menudo) se trata de fundamentar una ideología redentora, de erradicar el hambre en el mundo, de liberar de la tiranía a los pueblos, de abolir la democracia, de limpiar el aire (suelo o agua), de salvar a los pandas, de ayudar a los niños a salir de la calle, de sacar de la calle a los niños, de empezar una revolución y terminarla, de delinear la educación perfecta para la humanidad, de salvar a los tarahumaras, de acabar con la inseguridad, de alcanzar la libertad de la información, la gratuidad de los servicios básicos, o el acceso universal y permanente a los placeres más particulares.
>>Y aunque ambos planes viven permanentemente en el mismo vecindario, casi nunca se saludan y pocas veces tienen que ver uno con otro.




