Me levanto. Despierto frente a la ventana. Amanece en el poniente.----Un sol artificial pintado en el silencio. Tal vez un rumor de miedo. Un cielo progresivamente azul, blanco, violeta, rosa, morado, rojo; la retina es una herida viva.---Vino el calor y vino el paisaje hecho polvo hasta mi ventana.
Si hablamos de la rosa,Yo digo:"eh...¿decapitamos?"
Duró dos segundos.En el primero se escuchó un crujir quejido de astillas.En el siguiente, durante todo el tiempo que tarda en pasar un segundo, el sueño se vino abajo, grano a grano, uno por uno.
... lejos, lejos dejar el mar amargo. Abandonarlo a puñaladas en el vientre, salir nadando a tropezones de uno mismo y así, sin pena ni gloria, romperle el mar al esqueleto.
A
ntes de reconocerse en el brillo de sus ojos debía dañar su rostro. Lo hacía en un ritmo minucioso, con cuchilladas precisas, verticales, delineadas sobre el espejo.