Mi mochila gris transversal, aquí a mi lado, contenía hoy:
-Una bolsa de papel estraza del tamaño de un sobre de correo.
-Una pequeña bolsa de plástico que alguna vez contuvo pañuelos desechables (Kleenex®) – minis; era azul y mostraba en su diseño, asombrosamente, luminosos ventanales misteriosos.
-Una bolsa más, que contenía una barrita de galleta y “mermelada” (Marinela). Era a 2 tintas y me la habia regalado, mediante tresmil intermediarios, yo mismo. Uno de ellos fue el gobierno del DF (La ciudad de la esperanza), aunque no fue el ultimo.
-Otra. Sin marcas, nada en el interior, Identidad desconocida. Tenía en el momento de hallarla clavada una ta... Otro item que mencionaré más adelante.
-Dos portaminas Faber-Castell Polymer HB de 0.5 mm de espesor. Recomendables, valga la expresión. Una de ellas contenía dos minas o puntillas. La otra, y recuerden que tal vez sea la ultima vez que la vemos, estaba, empolvada y gris, tristemente vacía.
-Un paquete de tabletas Ainex® (Iboprufeno, 400 mg). En el momento de llegar a este punto contiene dos tabletas menos de que las cinco que contenía cuando llegó.
-Un R.F.C. a nombre de Abel Márquez, mi padre. Está solo y cansado.
-Un estuche para portar tarjetas, naipes. Dos adentro. Mitos y Leyendas, el mejor juego del reino... ¿o era el numero uno? ¿o el más fantastico? ¿el más mitológico?¿el más qué? ¿Cómo le ponemos? Ay dios... mi trabajo es lamentable.
-Una ficha grabado con una carita de las paletas payaso. Es azul, de petroleo procesado y la encontré abandonada en una barda. No es perfecta y tiene tatuado un cero al dorso. Es, como otros tantos payasitos, una ficha de la calle.
-Una muestra medica no negociable. Trimetropina y Sulfametoxazol.
-Un sanitizante instantáneo de manos. Protección en caso de un deseo urgente, cálido y húmedo en buena medida.
-Seis pañuelos desechables (Kleenex®) sucios. Conozco sus origenes, vidas y sentimientos. Los omitiré por respeto a usted Lectora, o Lector, que visita este espacio.
-¡Lo encontré! ¡Por fin! Mi limpia-pipas, construido a partir del recogimiento peloso de una dama de vestido blanco.
-Un boleto de autobús. 30/10/04 , 08:58. ¿Quejas? 56-42-67-19.
-Una pluma diamante. Transparente y con la tinta sangre de su cuerpo vertida sobre la piel. Por dentro de la piel.
-Un marcador permanente negro. Marca discos. Nunca he rayado nada más. Pudor, tal vez.
-Diversos plásticos, translucidos y que alguna vez formaron parte de distintas cosas arrastradas a desintegrarse en este texto que es el mundo. Como todos, nosotros incluso.
-EX GOMUS – Leonel (Junto al dibujo en azul de una rama con tres hojas ojivales y alargadas) es lo que se lee en el siguiente objeto: una goma independiente que era parte de dos medias gomas unidas y separadas posteriormente en pos del trabajo en equipo.
-Dos cucharas. Una demasiado grande, de plástico blanco y semirígido. La otra también, sólo que demasiado pequeña.
-Un séptimo pañuelo desechable (Kleenex®).
-Las dos mitades separadas del rustico sacacorchos de emergencia. Al unirlas Baco, el buen Baco, empieza a cobrar su rojo sacrificio.
-Dos cargas de película Ilford HP5, cada una para 12 fotogramas. Han estado olvidadas, o detenidas en el tiempo, más de lo que recuerdo.
-Un paquete de tabaco para pipa Kalhua, mixtura óptima y aroma de cereza suave. No parece una buena inversión. Demasiado amilanado. No hay como el bueno de manzana.
-Cuatro pequeñas tablillas plásticas imantadas, de esas que colocas para sujetar una cartulina o una hoja durante la exhibición publica de tus defectos en la oratoria durante la secundaria.
-Tres marmoleas rocas, piezas de museo, parte del arte. La exposición de Juan Hidalgo no las extrañara, y, en todo caso, puedo alegar que el robo es parte de un performance, una intervención estética que le daría a la obra una movilidad distinta. La justificación incluiría de idea de que la relación con la obra toma poco en cuenta las piezas, al contrario que los semantagmas más grandes, que se generan en la primera o posteriores revisiones de la experiencia estética.
-Un botón del anorak suburbano para el invierno. Parece la uña de la garra de un oso.
-Un encendedor Vesta verde. No recuerdo su origen con precisión pero ya me resulta familiar. En ocasiones como esta enciende las pipas.
-Un juego de llaves. Casa, habitación y cajón. Matrushka de la privacidad. No hay llavero ni otras particularidades.
-El papelito en el que envuelven los chicles Canels que vendían individualmente y que todavía regalan en sitios tuguriosos.
-Cuatro tachuelas doradas por completo y cuatro con la cabeza verde. Producto del robo del cartel de promoción del VII Centenario del nacimiento de Francesco Petrarca de la Facultad de Filosofía y Letras. Una de estas malvadas tachuelas la encontramos clavada en la bolsa de identidad desconocida hace un rato. La bolsa ya se esta recuperando.
-Un sacapuntas lila incrustado con un botón de camisa partido por la mitad y que alguna vez represento el vestido de una bailarina construida de alambre cuando era completo.
-Una rondana cuya obtención justificaré con lo dicho respecto a las tres marmoleas rocas. El lugar cambia, ahora la acción se sitúa en el museo Rufino Tamayo y la exposición del grupo Fluxus.
-Un peso de 1986 y 10 centavos de 2004. Creo que ninguno vale nada ahora.
-Restos de hojas recogidas en el convento de las páginas de los libros y que al tratar de escapar fueron sorprendidas por la oscuridad y destruidas.
-Dos libros, un cuaderno Scribe de los viejos, un cuadernillo cosido, una carpeta con cerca de 100 hojas tamaño cartas con cuadricula de 0.5 cm.
-Olor a tabaco y algunas hebras desperdigadas al por doquier.


0 Quejas, Traumas, Sugerencias?:
Publicar un comentario
<< Home