11.29.2004
11.28.2004
Mi mochila gris transversal, aquí a mi lado, contenía hoy:
-Una bolsa de papel estraza del tamaño de un sobre de correo.
-Una pequeña bolsa de plástico que alguna vez contuvo pañuelos desechables (Kleenex®) – minis; era azul y mostraba en su diseño, asombrosamente, luminosos ventanales misteriosos.
-Una bolsa más, que contenía una barrita de galleta y “mermelada” (Marinela). Era a 2 tintas y me la habia regalado, mediante tresmil intermediarios, yo mismo. Uno de ellos fue el gobierno del DF (La ciudad de la esperanza), aunque no fue el ultimo.
-Otra. Sin marcas, nada en el interior, Identidad desconocida. Tenía en el momento de hallarla clavada una ta... Otro item que mencionaré más adelante.
-Dos portaminas Faber-Castell Polymer HB de 0.5 mm de espesor. Recomendables, valga la expresión. Una de ellas contenía dos minas o puntillas. La otra, y recuerden que tal vez sea la ultima vez que la vemos, estaba, empolvada y gris, tristemente vacía.
-Un paquete de tabletas Ainex® (Iboprufeno, 400 mg). En el momento de llegar a este punto contiene dos tabletas menos de que las cinco que contenía cuando llegó.
-Un R.F.C. a nombre de Abel Márquez, mi padre. Está solo y cansado.
-Un estuche para portar tarjetas, naipes. Dos adentro. Mitos y Leyendas, el mejor juego del reino... ¿o era el numero uno? ¿o el más fantastico? ¿el más mitológico?¿el más qué? ¿Cómo le ponemos? Ay dios... mi trabajo es lamentable.
-Una ficha grabado con una carita de las paletas payaso. Es azul, de petroleo procesado y la encontré abandonada en una barda. No es perfecta y tiene tatuado un cero al dorso. Es, como otros tantos payasitos, una ficha de la calle.
-Una muestra medica no negociable. Trimetropina y Sulfametoxazol.
-Un sanitizante instantáneo de manos. Protección en caso de un deseo urgente, cálido y húmedo en buena medida.
-Seis pañuelos desechables (Kleenex®) sucios. Conozco sus origenes, vidas y sentimientos. Los omitiré por respeto a usted Lectora, o Lector, que visita este espacio.
-¡Lo encontré! ¡Por fin! Mi limpia-pipas, construido a partir del recogimiento peloso de una dama de vestido blanco.
-Un boleto de autobús. 30/10/04 , 08:58. ¿Quejas? 56-42-67-19.
-Una pluma diamante. Transparente y con la tinta sangre de su cuerpo vertida sobre la piel. Por dentro de la piel.
-Un marcador permanente negro. Marca discos. Nunca he rayado nada más. Pudor, tal vez.
-Diversos plásticos, translucidos y que alguna vez formaron parte de distintas cosas arrastradas a desintegrarse en este texto que es el mundo. Como todos, nosotros incluso.
-EX GOMUS – Leonel (Junto al dibujo en azul de una rama con tres hojas ojivales y alargadas) es lo que se lee en el siguiente objeto: una goma independiente que era parte de dos medias gomas unidas y separadas posteriormente en pos del trabajo en equipo.
-Dos cucharas. Una demasiado grande, de plástico blanco y semirígido. La otra también, sólo que demasiado pequeña.
-Un séptimo pañuelo desechable (Kleenex®).
-Las dos mitades separadas del rustico sacacorchos de emergencia. Al unirlas Baco, el buen Baco, empieza a cobrar su rojo sacrificio.
-Dos cargas de película Ilford HP5, cada una para 12 fotogramas. Han estado olvidadas, o detenidas en el tiempo, más de lo que recuerdo.
-Un paquete de tabaco para pipa Kalhua, mixtura óptima y aroma de cereza suave. No parece una buena inversión. Demasiado amilanado. No hay como el bueno de manzana.
-Cuatro pequeñas tablillas plásticas imantadas, de esas que colocas para sujetar una cartulina o una hoja durante la exhibición publica de tus defectos en la oratoria durante la secundaria.
-Tres marmoleas rocas, piezas de museo, parte del arte. La exposición de Juan Hidalgo no las extrañara, y, en todo caso, puedo alegar que el robo es parte de un performance, una intervención estética que le daría a la obra una movilidad distinta. La justificación incluiría de idea de que la relación con la obra toma poco en cuenta las piezas, al contrario que los semantagmas más grandes, que se generan en la primera o posteriores revisiones de la experiencia estética.
-Un botón del anorak suburbano para el invierno. Parece la uña de la garra de un oso.
-Un encendedor Vesta verde. No recuerdo su origen con precisión pero ya me resulta familiar. En ocasiones como esta enciende las pipas.
-Un juego de llaves. Casa, habitación y cajón. Matrushka de la privacidad. No hay llavero ni otras particularidades.
-El papelito en el que envuelven los chicles Canels que vendían individualmente y que todavía regalan en sitios tuguriosos.
-Cuatro tachuelas doradas por completo y cuatro con la cabeza verde. Producto del robo del cartel de promoción del VII Centenario del nacimiento de Francesco Petrarca de la Facultad de Filosofía y Letras. Una de estas malvadas tachuelas la encontramos clavada en la bolsa de identidad desconocida hace un rato. La bolsa ya se esta recuperando.
-Un sacapuntas lila incrustado con un botón de camisa partido por la mitad y que alguna vez represento el vestido de una bailarina construida de alambre cuando era completo.
-Una rondana cuya obtención justificaré con lo dicho respecto a las tres marmoleas rocas. El lugar cambia, ahora la acción se sitúa en el museo Rufino Tamayo y la exposición del grupo Fluxus.
-Un peso de 1986 y 10 centavos de 2004. Creo que ninguno vale nada ahora.
-Restos de hojas recogidas en el convento de las páginas de los libros y que al tratar de escapar fueron sorprendidas por la oscuridad y destruidas.
-Dos libros, un cuaderno Scribe de los viejos, un cuadernillo cosido, una carpeta con cerca de 100 hojas tamaño cartas con cuadricula de 0.5 cm.
-Olor a tabaco y algunas hebras desperdigadas al por doquier.
| J. L. B.
- La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma. - Judas renunció al honor, al bien, a la paz, al reino de los cielos, como otros, menos heroicamente, al placer. - Consideré que estábamos, como siempre, en el fin de los tiempos. - Consideré que aun en los lenguajes humanos no hay proposición que no implique el universo entero. - ¡Oh dicha de entender, mayor que la de imaginar o de sentir¡ [Ay Borges... extraño Borges] - Pensé que nuestras percepciones eran iguales, pero las combinaba de otra manera y construía con ellas otros objetos. Participábamos de universos distintos. - Como todo poseedor de una biblioteca, se sentía culpable por no conocerla hasta el fin. |
Siempre miro a los ojos a la gente. No espero ver nada. Solo intuyo que hay algo detrás de eso: un temor de ocho patas, una sonrisa que espera en casa, un odioso pan de cada día, la costilla más cercana al corazón, un charco de nube, una duda mal clavada y dispuesta a escaparse volando, el texto del que viaja junto, la avaricia de las letras; y algunas pocas veces, siempre al amparo del tungsteno, me encuentro con los ojos que no veo. Imagino que comparten espacio con abanicos oculares, con el telón ocasional y somnoliento de este teatro que es la vida, con el templo del aire renacido y con el polvo de ceniza que, no sin temor, soberano de si mismo, se eleva sobre el mundo y toma un cuerpo afortunado.
De palabra.
O de verso.
O de ripio.Un poco más a los lados deben estar las puertas al sonido, siempre dispuestas a recibir una visita inesperada.
11.25.2004
El Club de Lucha (escribo con un diablo de cuatro ojos entre las piernas y a la espera de empezar a andar):
- Para nuestra generación, el condón hace las veces del zapato de cristal. Te lo pones cuando conoces a alguien; bailas toda la noche y luego lo tiras. Me refiero al condón, no a la persona.
- No lo niegues. El jabón y los sacrificios humanos se compenetran.
- El que la sala sea tan ruidosa para hablar hace que despúes de un par de copas, todo el mundo se sienta el centro de atención, si bien todos están completamente aisaldos del resto.
- Las arañas pueden poner los huevos bajo la piel y las larvas abrirte tuneles en ella. Así de mala puede ser la vida.
- La gente, cuando cree que te estas muriendo, te presta toda su atención.
- Y sí, soy estupido y pusilanime y estoy aburrido, pero sigo siendo responsabilidad suya.
- Quería destruir todas las cosas hermosas que nunca tendría.
- El perfume apesta -todas aquellas ballenas metiendosele en los cortes de las manos- apesta.
- Pudiera ser que Dios nos odiara. No es lo peor que podría ocurrir.
- Soy un estúpido y todo cuanto hago es desear y necesitar cosas.
- ...estaba planeando comprarme un perro y llamarlo Séquito.
Así de mala puede volverse la vida. - La gente a la que intenta pisar son todas personas de las que depende.
- UN INSTANTE ERA LO MÁXIMO QUE PODÍA ESPERAR DE LA PERFECCIÓN.
11.18.2004
La caverna de las ideas.
¿Cuántos libros he leído hasta ahora?¿Cuántos he comprendido más o menos?¿Cuántas cosas se me han pasado, olvidado, disuelto?¿Es en verdad importante tener presente cada texto o basta con retener en la memoria una o dos imágenes, una frase, o, ya en el colmo de la reducción, una idea de la historia?
Bueno, como estas preguntas no puedo contestarlas es mejor no hablar de ello y tratar de, en el futuro, construir un edificio conceptual que se levante sobre la bruma de los textos. Hay que empezar a oradar el texto, o encontrar donde estan los huecos más propicos para poder adentrarse en las palabras. No redefinir la relación, sino cambiar el sistema de almacenamiento, pensar en uno al menos.
Empezare entonces.
La Caverna de las ideas es una novela intrigosa, emulación latinoamericana de Agatha Christie (el heroe se llama Heracles, y al menos para mi no es casual la relación con Poirot). Jose Carlos Somoza crea una novela policial en la Atenas de Platón con una visión desde la literatura de la posmodernidad. Las aplicaciónes de la intertextualidad y la cooperación textual se explotan de buena manera.
El recurso del manuscrito antiguo de un autor anónimo (que puede no serlo) es taaaan viejo que resulta desconcertante verlo en una novela como La Caverna, pero Somoza logra darle ese giro que hace a su obra tan disfrutable y lo distingue en esa proporción ínfima que necesita para ser un buen libro. El estilo es congruente con la tematica (en la respetuosa relación de la forma y el contenido), aunque despues de cuatro capitulos se nos advierte que a partir de ese momento el estilo del manuscrito se vuelve "vulgar y prosaico" (o algo así, realmente no recuerdo las palabras exactas); me parecio bastante significativo (y muestra de mi lamentable condición de lector) el que fue en ese momento cuando la historia y el ritmo (condicionado por el estilo) me convencieron.
Luego lo termino.
19/11/04
Siguiendo con las tecnicas, las estrategias de previsones de lectura que genera el que ejecuta la obra, es decir, el lector, (por cierto, para aquellos que no lo sabian, me encanta H. Eco) la Atenas y la realidad metalinguistica al interior del texto estan sembradas de pistas (si la leen, busquen las perticularidades de los nombres en el mundo de el Traductor). La creación de un recurso literario que al menos yo desconocía (y que de nuevo me planteo mi deconocimiento de los elementos de la crítica)orienta la lectura y nos hace participar en intimidad con las investigaciones de Heracles y del Traductor. Incluso se permite pequeños guiños con el estilo, anuncia en las notas al pie lo que vendra en las siguientes lineas.
Las ideas del libro, las tesis, no se demuestran, lo que le da esa apertura final que invita a la reflexión sobre la condición humana. De cualquier manera creo que es algo que ya me había cuestionado antes: ¿El ser humano es bueno en si mismo?¿Tiende al bien?¿Porqué los niños se burlan..... (nos burlamos, no hay que ser hipócrita) de sus compañeros más desafortunado, del bizco, del tonto, el enano, el riquillo pan de dulce?¿Porqué no puede seguir las enseñanzas de la virtud platónica y evitar ver el trasero de las señoritas de no malos atributos y más ambiguas ambiciones?. Creo que la respuesta es: Por la pura perversión (del espíritu). Si yo tomara el kalión, seguramente no me azotaria contra las paredes ni me agradaria dejar el corazón, pero participaria en los ritos del bueno Dionisio Baco. Definitivamente a mi si me gusta la carne, el vino, los humores y sentir la cosquilla de hacer lo inesperado, y el placer de hacer una de cada 5 cosas sin razonarlas de más. Y bueno, pues, aqui terminan mis dispersas opiniones respecto a este textín, terminan con en punto que se avecina y que llegó, al fin.
¿Cuántos libros he leído hasta ahora?¿Cuántos he comprendido más o menos?¿Cuántas cosas se me han pasado, olvidado, disuelto?¿Es en verdad importante tener presente cada texto o basta con retener en la memoria una o dos imágenes, una frase, o, ya en el colmo de la reducción, una idea de la historia?
Bueno, como estas preguntas no puedo contestarlas es mejor no hablar de ello y tratar de, en el futuro, construir un edificio conceptual que se levante sobre la bruma de los textos. Hay que empezar a oradar el texto, o encontrar donde estan los huecos más propicos para poder adentrarse en las palabras. No redefinir la relación, sino cambiar el sistema de almacenamiento, pensar en uno al menos.
Empezare entonces.
La Caverna de las ideas es una novela intrigosa, emulación latinoamericana de Agatha Christie (el heroe se llama Heracles, y al menos para mi no es casual la relación con Poirot). Jose Carlos Somoza crea una novela policial en la Atenas de Platón con una visión desde la literatura de la posmodernidad. Las aplicaciónes de la intertextualidad y la cooperación textual se explotan de buena manera.
El recurso del manuscrito antiguo de un autor anónimo (que puede no serlo) es taaaan viejo que resulta desconcertante verlo en una novela como La Caverna, pero Somoza logra darle ese giro que hace a su obra tan disfrutable y lo distingue en esa proporción ínfima que necesita para ser un buen libro. El estilo es congruente con la tematica (en la respetuosa relación de la forma y el contenido), aunque despues de cuatro capitulos se nos advierte que a partir de ese momento el estilo del manuscrito se vuelve "vulgar y prosaico" (o algo así, realmente no recuerdo las palabras exactas); me parecio bastante significativo (y muestra de mi lamentable condición de lector) el que fue en ese momento cuando la historia y el ritmo (condicionado por el estilo) me convencieron.
Luego lo termino.
19/11/04
Siguiendo con las tecnicas, las estrategias de previsones de lectura que genera el que ejecuta la obra, es decir, el lector, (por cierto, para aquellos que no lo sabian, me encanta H. Eco) la Atenas y la realidad metalinguistica al interior del texto estan sembradas de pistas (si la leen, busquen las perticularidades de los nombres en el mundo de el Traductor). La creación de un recurso literario que al menos yo desconocía (y que de nuevo me planteo mi deconocimiento de los elementos de la crítica)orienta la lectura y nos hace participar en intimidad con las investigaciones de Heracles y del Traductor. Incluso se permite pequeños guiños con el estilo, anuncia en las notas al pie lo que vendra en las siguientes lineas.
Las ideas del libro, las tesis, no se demuestran, lo que le da esa apertura final que invita a la reflexión sobre la condición humana. De cualquier manera creo que es algo que ya me había cuestionado antes: ¿El ser humano es bueno en si mismo?¿Tiende al bien?¿Porqué los niños se burlan..... (nos burlamos, no hay que ser hipócrita) de sus compañeros más desafortunado, del bizco, del tonto, el enano, el riquillo pan de dulce?¿Porqué no puede seguir las enseñanzas de la virtud platónica y evitar ver el trasero de las señoritas de no malos atributos y más ambiguas ambiciones?. Creo que la respuesta es: Por la pura perversión (del espíritu). Si yo tomara el kalión, seguramente no me azotaria contra las paredes ni me agradaria dejar el corazón, pero participaria en los ritos del bueno Dionisio Baco. Definitivamente a mi si me gusta la carne, el vino, los humores y sentir la cosquilla de hacer lo inesperado, y el placer de hacer una de cada 5 cosas sin razonarlas de más. Y bueno, pues, aqui terminan mis dispersas opiniones respecto a este textín, terminan con en punto que se avecina y que llegó, al fin.





