Monólogo en el pantano de la soledad
Y las visiones de fatídicas neuronas me hicieron ser distinto.
Esa oscura maquinaria, esa negrura fugaz, el lobo de mi Nada que decía: “No hay más alla”. “ No lo intentes”. El monstruo espeso. Lo oscuro. Eso. Quieto en el margen de lo que yo era. El borde exacto, sin arenas en la orilla. El punto medio, justo entre el inicio de la célula primera de mi cráneo y el término del ultimo punto luminoso de mi corteza cerebral.
Desde el día que me asome al abismo en mí, al finisterre de mí, nada es igual.
Desde el día en que vi lo que hay detrás del cielo repleto ya todo fue distinto.
Cada cosa es una cosa y dos distintas a la vez. Ahora todo comienza a diluir significados. El mundo se plaga de aves, la noche estridente y mensajera, chillidos y grajos que disparan sonidos peculiares, armónicos unos con otros. Con todos. El mundo es un cuerpo de mujer, el cuerpo no tiene limites, los limites son fronteras, fronteras entre uno y otro, los otros lo son todo, el todo es imposible, lo imposible no existe, no existe y lo pienso, lo pienso y le doy vida, la vida tiende al caos, el caos es bello e infinito, lo infinito no existe, no existe y lo pienso, lo pienso y quiere destruirme, me destruye y dejare de pensar, no lo pienso, no existe ni casa ni mundo ni sol ni galaxia ni vida después de la muerte ni el mal ni las pastillas ni la vida misma ni el regreso de las sombras ni los limites ni dios ni el diablo ni la santa madre de dios ni la mía ni nadie ni mi humo ni siquiera quien lea. Nunca, nowhere, nadie for ever. Y las cosas se ocultan en las cosas detrás de las palabras de las cosas que hablan de las otras que han olvidado. Y los muros ingrávidos del lenguaje no pueden detener con sus pocas palabras que se entrelazan más tiempo la vista entre mi yo y el mundo.
Y algo debió escapar por las fisuras, el espacio libre, el sinsentido.
Redentor de conciencias, sálvame a mí.
Palabras del caos, sálvame a mí.
Crónica malévola, sálvame a mí.
Castillo en el aire, sálvame a mí.
Caverna platónica, sálvame a mí.
Playa lejana del mar, sálvame a mí.
Huella de la tormenta, sálvame a mí.
Mina del sacrificio, sálvame a mí
Terror de abundancia, sálvame a mí.
En tu lecho dragón, sálvame a mí.
Pantano de la tristeza. Sálvame a mí.
Tras la revelación, fue ese el día en el que quise empezar a dejar de querer.


1 Quejas, Traumas, Sugerencias?:
Salud por el monstruo espeso de intensidad que al habitar la nada comprende el todo y viceversa, la mente como una cueva que se alumbra con pensamientos, la llama que ciega, la llama alterna de la locura...bajo esa luz sonreiremos al tormento...
usted ya sabe quien soy, la cuestión es: lo sabre yo?
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