En algún impreciso momento de la vida, cuando lo considere necesario, quisiera hacer saber, a quien este dispuesto a escucharme, que lo único, lo verdaderamente único qué es como la vida misma, es el viento. Pero ese momento no es ahora, ni mucho menos eres tú quien está dispuesto a escuchar. Lo sé porque no será mi voz, en este momento inexistente, la que agite la enramada, la que haga temblar de tu rostro la noche, ni la que siembre dentro de tu frente el brote de viento que en verdad, aunque aún no sepas, es como la vida misma.


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